Reseña de Abyss, de Chelsea Wolfe

Compartir

Daniel Ahmed

¿Cuál es la mejor manera de explicar el sonido y la cosmogonía de un artista a alguien que nunca lo ha escuchado? Probablemente, un buen punto de partida sería decir qué es y qué ha hecho.

Chelsea-Wolfe2

 

Chelsea Wolfe es una cantante, guitarrista y compositora de Estados Unidos. A lo largo de 8 discos y varios EP, Chelsea Wolfe ha probado con distintos sonidos, desde el noise rock y el folk, hasta música con matices electrónicos.

El único hilo que le da cohesión a su discografía, o al menos a los últimos 4 discos, es que se centran en su peculiar y dramático trabajo vocal, así como cierto coqueteo con el lado obscuro de la música. Esto se tradujo en covers de la infame banda de black metal Burzum, la agrupación inglesa de anarcopunk Rudimentari Penny, colaboraciones con el rey del folk/americana satánico, King Dude, etcétera.

Obviamente, esto atrajo la atención y reconocimiento de fans y personalidades del submundillo del metal.

Una de las primeras probadas que Wolfe dio a conocer de su más reciente material, Abyss, fue “Iron Moon”, el último track que escribió para este disco, inspirada por los poemas de que una trabajadora china escribió antes de quitarse la vida frente al gris futuro que le pintaba trabajar para Foxconn.

 

 

chelsea-wolfe-abyss-cover-art

Muchas personas, al escuchar este track, de inmediato comenzaron a pegarle la etiqueta de Doom. El track se ve increíblemente beneficiado con la espesura de las guitarras de Mike Sullivan, de Russian Circles y lleva la música y el oficio de Chelsea como compositora a nuevos universos. Pero, ¿doom?

Entonces, para conocer y comprender a un artista también es importante saber qué no es. Chelsea Wolfe, definitivamente, no es una cantante de metal. Sería una terrible equivocación acercarse a este disco porque lo encontraste en la misma sección que el de Lacuna Coil, Epica, Nightwish o cualquiera de esas bandas de “tocamos metal, pero tenemos a una chica linda que canta muy bien, para que no te sientas amenzado”.

De cualquier manera, Wolfe se beneficia de no caber en esta categoría, de no ser metal. No está sujeta a sus muchas, muchas reglas y restricciones, mientras que, por otro lado, puede tomar lo que mejor le parezca del plano sónico o la estética, tanto visual como aural, del género.

Un ejemplo claro de esto es el tema que abre el Abyss, “Carrion Flowers”. Es un track intenso, espeso, con tintes industriales, que sirve como una plataforma enorme, obscura y llena de neblina, para que la voz de Wolfe tome el centro del escenario. Al escucharlo, no se puede evitar pensar que, en algún lugar del mundo, Justin Broadrick, de Godflesh y Napalm Death, y Jarboe, exintegrante de Swans, sonríen al escuchar germinar la semilla que plantaron con Jesu y J2.

De la misma manera, mientras suena “Iron Moon”, se dibujaría una sonrisa en la cara de Aaron Turner, Scott Kelly y demás personajes que moldearon el post metal en los últimos veinte años.

chelsea-wolfe3

Sin embargo, no sólo se trata de un disco que toma referencias del trabajo de otros artistas. En muchos de los temas, Chelsea Wolfe y la banda que la acompaña, Dylan Fujioka en la batería, Ezra Buchla en la viola, Ben Chisholm en varios instrumentos, y con quien comparte crédito como compositor, evocan varios pasajes y sonidos del pasado dentro de la misma discografía.

Esto convierte Abyss en el disco más diverso de Wolfe hasta la fecha, conjurando sonidos para lograr evocar un tema que, según un comunicado de la propia cantante, recorre la mayoría de las canciones: la parálisis del sueño. O, como acostumbramos decir en México, “se le subió el muerto”, lo cual, como tema, le suma puntos al darkometro del disco.

Y sí, en muchos pasajes del disco se pueden encontrar atmósferas y sensaciones propias de algún estado del sueño. En este sentido, el disco logra, por momentos, abrir una ventana al mundo de Chelsea, donde el sueño no es un escape de la realidad, sino una constante batalla entre el descanso y lo molesto, lo incierto.

El último track, que comparte nombre con el álbum, es un buen ejemplo de la esta idea de lo onírico como una experiencia que se pasea entre la frontera de lo calmo y lo aterrador, lo sencillo y lo totalmente jodido. El tema abre con unos cuantos segundos de silencio, el cual se rompe súbitamente por unas notas de piano y atmósferas de sintetizadores que crean una atmósfera de tensión.

Esta atmósfera de tensión, extraña y a ratos siniestra, de nuevo es rota por una melodía torcida de viola. La letra termina de pintar este cuadro en el que el protagonista es arrastrado por varios niveles de este mundo onírico, surreal y, a veces, bastante escalofriante.

Entonces, ¿quién es o a qué suena Chelsea Wolfe? Una chica que trata de explorar los límites de su particularmente sombría visión del mundo, y su disco, Abyss, es un triunfo en este respecto. Aunque, un triunfo que nos hace querer estar pendientes de las alturas y abismos a los que esta chica le darán ganas de recorrer en un futuro.

*

Daniel Ahmed tiene barba desde los 15 años y está obsesionado con su last.fm. Fuma mucho porque le va a los Raiders y en Twitter le dicen @arrrghmed

Programa radiofónico. De lunes a viernes de 10:30am a 12:00pm por 96.9 fm Radio BUAP. Va de música contra la lasitud.

1 Comment

  • Responder septiembre 27, 2015

    0d1n

    A mi me suena mas a Portishead muy deprimido, de lo mejorcito que me he encontrado últimamente.

Leave a Reply