En esta esquina: Puebla; en esta otra: el Apocalipsis

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Pola Thrace

Si alguno de ustedes se ha topado con Xanto: novelucha libre de José Luis Zárate en alguna librería, quizá pensó algo del estilo de “ya estuvo bueno con la moda de los luchadores“.

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Es cierto que hace unos 10 años volvió un boom de la iconografía del deporte-espectáculo, al punto de hartar a las multitudes entre pósters de bandas de surf e intelectuales de mi calaña, felices de poder citar a Roland Barthes a cada rato.

Pero hay dos factores que separan Xanto: novelucha libre de esta ya cansona corriente artística: la primera es que su primera edición fue en 1994, mucho antes de la moda; y la segunda, que José Luis Zárate no se parece a nada ni a nadie, y sus historias tampoco.

Quienes no conozcan al autor por sus célebres microrelatos en Facebook y Twitter, deberían. Es, y lo digo a modo de cumplido, como un niño capaz de lanzarte tres pitches increíbles en menos de diez minutos. Y los textos que salen de su imparable imaginación son como invitaciones a jugar con él.

Xanto: novelucha libre empieza al mismo tiempo que el Apocalipsis, que, ¿por qué no?, tiene como epicentro la ciudad de Puebla de Los Ángeles. ¿Ustedes pensaban que sólo en el otro L.A. podía haber grandes aventuras?

Y a lo largo de la historia nos encontramos con nuestros queridos escenarios y personajes poblanos: el paso a desnivel, el genérico profesor de letras que pierde el tiempo en el centro, el hotel Mesón del Alba, los ciudadanos que se convencen que si no hablan de los problemas sociales, estos desaparecen.

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foto: La Jornada de Oriente

Pero, como dijo Zárate en la presentación de este libro en el IMACP, nos han hecho creer que somos gachos, que somos rudos, pero los mexicanos somos técnicos, queremos que ganen los buenos (ya, déjenme citar a Barthes, plis).

La mejor parte es que este mensaje tan serio, y tan sorprendentemente actual, nos llega como retrogusto de las incontables carcajadas que el genio de Zárate nos saca en cada página.

Mientras los Convocantes, ese grupo de amargados que organizó el fin del mundo, se aburren ejecutando su plan, nosotros nos divertimos como enanos con cada ocurrencia del autor. Y cuando pensamos que no puede sorprendernos más, lo hace de nuevo.

Durante 261 páginas, como niños que se amarraran una toalla a modo de capa, nos sentimos el luchador de las multitudes. Porque somos técnicos, porque queremos ganar por las buenas.

¿Logrará nuestro héroe salvar el mundo de los destructores interdimensionales y las hormigas abrasivas? Si acaso Puebla desaparece para siempre en la obscuridad, nos iremos divertidísimos leyendo Xanto: novelucha libre y echándole una gran porra a Ediciones Castillo por haber reeditado esta joya.

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Pola Thrace escribe sobre cine y munchis, edita estos padrísimos posts del Wild Brunch, colecciona discos de los Kinks y en Twitter también se llama @PolaThrace

Programa radiofónico. De lunes a viernes de 10:30am a 12:00pm por 96.9 fm Radio BUAP. Va de música contra la lasitud.

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