Andamios zapateños: Confesiones de la vagina en el Café del Artista.

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Los monólogos de la vagina es una obra escrita por la estadounidense Eve Ensler y que actualmente se ha forjado un papel notable dentro de los movimientos feministas y la concientización de la discriminación de género alrededor del mundo. Esto -evidentemente- no lo supe sino hasta que Araceli Malpica, egresada de la prepa Zapata, me invitó a su obra de teatro Confesiones de la Vagina. El miércoles previo a la función, mientras texteaba en WhatsApp, apareció de repente una burbuja de mensaje de Facebook en la pantalla del celular: Qué onda Alan! Te recuerdo que mañana es jueves de vaginas 😀

Así, el jueves por la noche, después del Informativo 96.9 me lancé al Barrio de Artista con Alejandro. Llegamos como 8:10, normal para mi nula puntualidad habitual. Entramos al café e inmediatamente nos vio Araceli. Se veía idéntica a la Araceli Malpica que hace unos meses estuvo en Borbotones hablando de la carrera en Arte Dramático de nuestra universidad, incluso igual a la muchachita que conocí en El Pez cuando entré a la Zapata en 2012. Por esos días me tocó verla actuar -creo que en La tarea– y charlar con ella. Ahora, tres años después, me conducía a la mesa que había reservado para la función de hoy.

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Siempre había pasado por aquí, había visto las pinturas y las hojas secas sobre las bancas en fila que adornaban la plaza adoquinada, pero nunca había entrado al Café del Artista. Me pareció un lugar realmente acogedor. La mesa reservada para nosotros era perfecta al menos para mi tamaño, aunque no podría decir lo mismo de Alejandro. Cuando logró acomodarse quedó como Mr. Incredible manejando hacia el trabajo.

Nos fueron a dejar la carta y pedimos café mientras Araceli anunciaba la segunda llamada; puse el celular en silencio para evitar una llamada extra. Llegó la tercera llamada y con ella comenzó la obra. Desde el otro extremo del salón se acercó Clau a la mesa: la aguardaban tres abanicos negros, una jarra de agua y tres vasos vacíos. Comenzó dando una breve descripción -para preparar al espectador- acerca de uno de los tabúes más escondidos de nuestros días: la vagina.

Y, ¿a qué les suena la palabra “vagina”?

Una vez que las tres chicas estaban ya reunidas en las sillitas altas y con las piernas cruzadas, comenzaron a explicar el motivo de sus monólogos: de acuerdo a Ensler, se realizaron entrevistas a 200 mujeres. ¿El motivo? Sus vaginas. Mientras cada una de las monologueras hablaba, los espectadores que rodeaban las mesas estaban atentos a cualquier movimiento. Desde la mesa en donde estábamos, Alejandro y yo podíamos prácticamente sentir el aire que producían con sus abanicos.

Y es que ésa es una de las grandes ventajas del microteatro. El equipo de Confesiones de la vagina demostró que no son necesarias las grandes luminarias ni el escenario elevado para poder dialogar con cada persona que conformaba el público; no se trataba esta vez del gran monstruo financiero que llena recintos monumentales y hace giras a nivel nacional: sólo tres chicas charlando en un café.

Conforme la obra se desarrollaba, cada una de las actrices representaba diferentes monólogos basados en el libro de Ensler y al mismo tiempo relataban las experiencias de su respectivo papel, provocando carcajadas entre el auditorio, especialmente en ellas. ¿A qué huele tu vagina? Las preguntas que Ari, Araceli y Clau hacían no quedaban flotando en el aire del Barrio del Artista, sino que debían ser respondidas por las asistentes de Confesiones de la vagina.

Ummm… a flores.

Sólo cuando comencé a tomar algunas fotos a mitad de la obra me di cuenta de que todas las mesas del café estaban llenas y la gente bien contenta con las chicas. Después de un poco más de una hora de relatos que iban desde lo cómico hasta lo erótico y desgarrador, el elenco agradeció su presencia a los presentes y habló del resto de trabajos que estaban presentándose a cargo de Sinergia Producciones. A pesar de que no pude tomar la ya habitual selfie -a Alejandro no le gustan las fotos- pude tener una foto con las guapas confesoras de la vagina. Sin duda alguna una presentación que da muestra del enorme talento joven que se tiene en la ciudad de Puebla.

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Clau del Pozo, Ari Valencia, Alan Robles y Araceli Malpica.

 

Peor que un encuestador del INEGI.

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