En la BUAP se estudian nuevos tratamientos contra el Parkinson

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Lab Neurofarmacología-JMF 04

Investigadores del Laboratorio de Neurofarmacología estudian fármacos canabinoides sintéticos, posible terapéutica para esta enfermedad

  Una de las líneas de investigación del Laboratorio de Neurofarmacología, de la Facultad de Ciencias Químicas (FCQ) de la BUAP, es la búsqueda de sustancias que reviertan el daño motor producido por la muerte neuronal del sistema dopaminérgico, para ser utilizadas como medicamentos contra el Parkinson. Con esa orientación, se estudian fármacos canabinoides sintéticos como posible terapéutica.
Desde hace ocho años, con la idea de mejorar conductas motoras, los investigadores han estudiado los efectos que producen los canabinoides en los ganglios basales, grupo de núcleos subcorticales localizados en la base del cerebro, cuya función es regular la coordinación e integración de la actividad motora.
En dicho laboratorio, han observado que al administrar antagonistas canabinoides sintéticos en el globo pálido externo, hay una mejoría en el uso de las extremidades de ratas que presentan algunos síntomas de la enfermedad de Parkinson.
Lab Neurofarmacología-JMF 01

El Laboratorio de Neurofarmacología de la FCQ continuará trabajando con estas pruebas, para determinar si en este núcleo los canabinoides son capaces de mejorar todas las habilidades motoras finas, además de comprobar que este tratamiento neurofarmacológico no conduce a otras alteraciones en el organismo de los animales.

Desde hace muchos siglos, la planta cannabis sativa se ha empleado para usos medicinales; hoy se sabe que sus componentes activos (los canabinoides) actúan en el organismo a través de receptores específicos, que son estimulados normalmente por moléculas endógenas denominadas “endocanabinoides”, las cuales constituyen el llamado “sistema endocanabinoide”, cuya función principal es modular la neurotransmisión en numerosas regiones del sistema nervioso central.
Ana Silvia Báez Cordero, estudiante de la Licenciatura en Farmacia, quien participa en esta investigación, explicó que algunos compuestos canabinoides tienen un efecto directo en el globo pálido externo, un núcleo de los ganglios basales que transmite información desde el estriado hasta el tálamo.
“Estos compuestos modulan la acción de GABA, principal neurotransmisor inhibitorio en el cerebro, lo que provoca que se incrementen las concentraciones del mismo y disminuya la actividad motora”.
De igual manera, señaló que en estados patológicos como el Parkinson, “existe una alteración similar en esta neurotransmisión; es decir, hay una mayor liberación de GABA, lo que se asocia con la dificultad para iniciar la marcha o realizar algún movimiento”.
Sin embargo, si se antagoniza la función de los receptores canabinoides con la administración de un fármaco denominado AM251, se produce un efecto contrario que disminuye la asimetría motora. Es decir, se incrementa el uso de las extremidades. Lo anterior ha sido observado en el Laboratorio de Neurofarmacología, con ratas de experimentación con la enfermedad de Parkinson.
“Realizamos una cirugía estereotáxica y por medio de una cánula les administramos directamente los fármacos canabinoides en el globo pálido externo. Posteriormente, les hacemos pruebas para evaluar si existe alguna mejoría en sus habilidades motoras finas: escribir, tomar un vaso de agua, agarrar una cuchara, llevarse los alimentos a la boca”.
Estas pruebas consisten en introducir a la rata en un pequeño modelo de escalera; en cada escalón se coloca alimento para que lo alcance utilizando sus extremidades. Durante todo el proceso el animal es grabado. Más tarde, se analiza el video para conocer cuántos movimientos realizó para obtener el alimento y cuánto pudo comer.

 

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