El arte como herramienta de denuncia. Entrevista a Fatima Garcia De Loera.

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Historiadora interesada en el siglo XX, sobre todo en las expresiones de la cultura como pintura, escritura, fotografía y cine, tema en el que realizó su tesis de licenciatura: “El imaginario histórico representado en el celuloide de Emilio “Indio” Fernández durante la década de los cuarenta presentada en 2013, Fátima García de Loera últimamente siente interés por investigar a los creadores de dicha cultura-es decir los intelectuales- pero sobre todo a las mujeres mexicanas, que a inicio de siglo fueron ilustradas porque se “sentaron a reflexionar sobre su tiempo”, tema de la tesis que realiza como estudiante del posgrado en Historia en el ICSYH de la BUAP.

Además piensa en la sinergia entre las humanidades y las nuevas tecnologías por lo que ha trabajado como periodista web (en Poblanerías en Línea) y ha conducido programas de radio online (en Puebla Prioridad), también participó como invitada a ser co-locutora en “Sección Aurea” programa en Radio BUAP.

Finalmente se considera una promotora de la lectura y por un tiempo dio el taller “Cine, historia y cultura mexicana” (de creación propia) a jóvenes de secundaria y preparatoria.

¿Qué es la imagen para mí? ¿Cómo se relaciona la imagen con mi trabajo? La fotografía y el cine como herramienta de expresión ¿Qué son para mí? ¿Cómo visualizo a las nuevas generaciones respecto al contrasentido de “Generación visual” pero que no observa o decodifica en su mayoría? ¿Qué opino de las políticas educativas en torno a la sensibilización del ser humano respecto a la imagen?

La imagen es una forma de comunicación, sin embargo para mi quehacer sirve para muchas cosas, la más visible es para conocer y descubrir formar de vidas, contextos y sobre todo, representaciones del pasado. Es decir, a partir de las fotografías que inician en México cuando Porfirio Díaz era presidente, podemos observar el “ambiente de la época” y cuando llega el cine y casi al mismo tiempo, la Revolución Mexicana, en esas 24 imágenes por segundo –a veces quizás un poco menos- se pueden descubrir por primera vez rasgos del pasado que no se tenían al alcance antes.

Por lo tanto ahí utilizo a la imagen o imágenes como una herramienta para develar el pasado; por ejemplo en mi tesis de licenciatura que fue sobre el cine de Emilio Fernández y los discursos sobre la historia que existían en sus películas, mi fuente principal eran las cintas, es decir las imágenes combinadas con palabras creando los discursos más potentes y duraderos que ha logrado el ser humano, sin dejar de lado los preciosos fotogramas que apoyados en la cámara/ojo/visión de Gabriel Figueroa, que representan un México que debería de ser así o que era así porque como alguna vez leí las nubes con los magueyes ya estaban ahí no fueron una escenografía.

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Ahora sobre este punto creo que merece la pena re-pensar una situación que normalmente sucede a los investigadores o académicos, y de la cual yo no puedo “salvarme”, me refiero a utilizar a la imagen en este punto me refiero casi exclusivamente a la fotografía como un medio de apoyo del argumento que se está presentando en la palabra escrita, es decir hay veces que se usa solamente como ilustración, como para dejar todo más claro y eso aparte de que , a mi parecer, disminuye la importancia de la imagen es una forma de no tener la creatividad de utilizarla como un recurso explicativos, es decir como herramienta o fuente.

Pero, no solamente son los investigadores o académicos, concuerdo contigo en que cada día vivimos en un mundo enteramente visual y que busca expresarse a través de imágenes, y para ejemplo están las miles de aplicaciones para los celulares con filtros o intentos de técnicas e incluso la comercialización de cámaras y lentes en las que cada vez es más simple iniciarte en ese mundo de la imagen; sin embargo pienso que entre tanta información, ideas y expresiones fotográficas nos vemos frente a una mar en el que pocas veces apreciamos lo bueno, bueno; es decir pienso que existe una democratización de las fotografías que resulta interesante ya que, en eso pienso que igualmente estoy de acuerdo contigo, la tarea de sensibilizar a las personas sobre las imágenes no es, a mi manera de ver, muy tratada desde los ámbitos gubernamentales lo cual resulta una falla -otra más- del estado, para el caso poblano podría estar en una disyuntiva porque por un momento puedo pensar que no se le da valor a la imagen urbana, sin embargo pienso en lo que hizo el Colectivo Tomate en Xanenetla e imagino que no todo está perdido, ahora obviamente quisiéramos que existieran más cosas y mayor conciencia y eso cada vez más debemos exigirlo como ciudadanos….pienso en Puebla y en lo cambios urbanos que existen de un año para acá con los nuevos puentes, distribuidores viales etc. Y creo que ir a fotografiar ahora mismo la ciudad y compararlo con la ciudad en los 70 o incluso más cercano Puebla en los años noventa y nos sorprenderíamos de apreciar los cambios, unos para bien unos para mal pero apreciaríamos la diferencia y creo que eso significaría poner bajo el lente el movimiento de la ciudad.

¿Qué es el arte para mí? ¿El arte sirve de algo?

Yo al pensar en el vocablo “arte” pienso en la película de Achero Mañas sobre un grupo de teatro en Madrid y su frase final es “el arte es un arma cargada de futuro”, pero eso es en mi mente porque al ver un cuadro o una fotografía de por ejemplo de Manuel Álvarez Bravo en el Getty en L.A. no te puedo negar que la piel se me pone chinita y no solo porque en nacionalismo o la identidad me salga, me paso lo mismo con el Guernica, el arte es bueno porque te hace sentir, pero además es mejor cuando te hace pensar, preguntarte cosas, reflexionar, cuando conoces el contexto de una obra y su significado para el autor, cuando un museo por ejemplo eres un visitante activo e informado el arte se convierte realmente en un arma cargada de futuro, pienso en los cubistas o futuristas de inicios de siglo XX que no ven en sus pinturas solo un lienzo y pintura sino una alternativa de pensamiento y creo que para mí eso el arte: futuro, reflexión y alternativa.

Al pensar si el arte sirve de mucho, pienso en la Historia, o en el teatro a veces pienso que sirve de mucho y existen ocasiones que pienso que no sirve de nada, aclaro que cuando pienso que no sirve de nada es cuando existen sucesos en el país que son deprimentes o frustrantes; por ejemplo el caso Ayotzinapa donde puso a temblar no solo al estado sino las bases del ser humano y sin embargo salió Francisco Toledo con los papalotes primero en Oaxaca y ahora con su exposición en el Museo de la Memoria y Tolerancia de la Ciudad de México donde no solo el arte funge como denuncia sino como un intento, quizás temprano, de explicación e incluso un sentimiento de apoyo hacia los padres al mandar los papalotes al cielo bajo la premisa que desde ahí también se están buscando. Entonces es en esos casos cuando pienso que el arte o la Historia sirven de algo.

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