¿Todos podríamos cantar como Netrebko?

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El pasado 25 de febrero tuve la oportunidad de asistir a la Gala que ofreciera la cantante rusa Anna Netrebko, quien acompañada por la Orquesta de la Compañía de Opera de Bellas Artes cautivó al público con un repertorio de altísimo nivel, impecablemente interpretado y cargado además de suma energía e hipnotizantes atmosferas.

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La Netrebko es considerada una de las mejores cantantes del ámbito operístico del momento, y son muchos los factores que la convierten en tal: su musicalidad, calidad interpretativa, capacidad histriónica y presencia escénica entre otras, pero en mi muy particular punto de vista, la mayor cualidad de la maestra Netrebko, es su control vocal y sobre todo su resonancia radial; ¿a qué me refiero? que si yo hubiera estado ciega, hubiera creído que la cantante estuvo siempre parada de frente a nosotros, permaneciendo a un lado del director sin moverse, mas no fue así, Anna Netrebko tuvo todo el proscenio del teatro para moverse a su antojo e incluso canto muchas veces de espaldas al público, sin perder claridad ni la dicción, vaya ni un decibel del volumen de su voz, y todo esto, sin amplificación de micrófonos. Cabe aclarar que yo me situé en el anfiteatro.

Y entonces surge mi pregunta ¿todos podríamos cantar como Netrebko? Creo que antes de intentar responder esa pregunta, debo reducirla a ¿todos podemos cantar? y la respuesta es: “si, si puedes hablar, puedes cantar”, atendiendo a la lógica de que para ambas cosas se utiliza el mismo aparato fonatorio, sin embargo, se requiere de otros ingredientes como musicalidad, oído, entonación, etc… y la mayoría de ellos se adquieren con entrenamiento, y como todo entrenamiento, cada quien avanza a su tiempo y en medida de su empeñó.

Sin embargo, hay unas cualidades que le dan riqueza a nuestra voz y ya nos ‘vienen de paquete’ y se trata de nuestro timbre, ese sonido peculiar en cada uno de nosotros por el cual nos reconocen al oírnos hablar o cantar, y es único en cada individuo, pues el timbre es producto directo de nuestra anatomía, de nuestra estructura ósea, pues la densidad y la forma de nuestro cráneo contribuye a la producción de nuestro timbre, pues es nuestra osamenta para nuestra voz tan importante como la madera para el sonido del violín. Y algunos tienen senos frontales, paranasales, esfenoidal y maxilares mas grandes que otros, fungiendo como nuestra bocina, como nuestro resonador. Y el equipamiento de dicho resonador es un accidente, mas no lo es el entrenamiento para el mejor aprovechamiento del mismo.

Es decir, y respondiendo a lo primero, si hablamos, podemos cantar, entonces, si entrenamos vocalmente, podremos cantar mejor, pero, solo podríamos cantar como Netrebko si tuviéramos la misma anatomía de su cuerpo (risa conformista)… lo que sí podemos hacer es entrenar nuestra emisión vocal para aprovechar al máximo nuestros resonadores en nuestra propia estructura ósea, para nuestra propia voz, y ésta será diferente de todas las demás. Seamos sinceros ¿quién quiere a 2 cantantes iguales?

Formación: Arquitecto y Licenciado en Música, de la Universidad Autónoma de Tamaulipas. Con posgrado en Canto en Mozarteum Universität de Salzburgo, Austria. Actualmente: Docencia en Escuela de Artes de la BUAP Producción Radiofónica en RadioBUAP Directora de la Compañía de OperaBUAP

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