LA PRIMERA MÚSICA ES LA PALABRA: RAÚL DORRA

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En 1998 fundó el Programa de Semiótica y Estudios de la Significación de la BUAP

En el sur, Una especie de corpiño mental, De amor y melancolía, Noticias sobre la muerte de Gregorio SamsaLecturas del calígrafo son algunos de los títulos que conforman su obra

BUAP. 17 de marzo de 2015.- La palabra marcó su vocación. Indagar para descubrir y crear para comunicar, dos facetas de su vida, inseparables e ineludibles. Sin duda, para Raúl Dorra Zech -coordinador del Programa de Semiótica y Estudios de la Significación de la Vicerrectoría de Investigación y Estudios de Posgrado de la BUAP- la literatura es un acto de fe y la primera música es la palabra.

Novelista, estudioso de la palabra, traductor, especialista en Semiótica y profesor universitario, con un espíritu de análisis y crítica, así podría definirse a Raúl Dorra. Un hombre ante todo sencillo, pero reconocido por su amplia trayectoria: entre otras distinciones, obtuvo la medalla Gabino Barreda por la UNAM.

Reflexivo, de caminar y hablar pausado, sin preocupación por el paso del tiempo. Nació en San Pedro de Jujuy en Argentina, pero reside en México desde 1976, año en que se incorporó a la BUAP, donde se desempeña como docente e investigador.

En 1998 fundó el Programa de Semiótica y Estudios de la Significación, relativamente pequeño con cinco investigadores y varios colaboradores. Entusiastas, en 1999 crearonTópicos del Seminario, publicación registrada en el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y en otros Índices de excelencia como Latindex, un sistema de información sobre las revistas de investigación científica, técnico-profesionales, de divulgación científica y cultural que se editan en los países de América Latina, el Caribe, España y Portugal.

Raúl Dorra, nivel III del Sistema Nacional de Investigadores, define a la Semiótica como un espacio disciplinario fundamental, porque a través del estudio del sentido se puede entender cómo se relacionan las cosas para formar sistemas significantes, cómo adquieren un orden y un contexto para ser comprendidas como totalidad abiertas, como discursividad.

En sus investigaciones personales, Raúl Dorra indaga en los procesos fónico-fonológicos, en las transformaciones semánticas y en los fenómenos sintácticos del verso, así como en la distribución espacial de las grafías sobre la página.

Convencido de que los núcleos fuertes del lenguaje poético aparecen con mayor nitidez y concentración en la lírica de tradición oral, ha dedicado a este género gran parte de sus análisis y meditaciones en busca de las semejanzas, diferencias y zonas de contacto entre un tipo de poesía donde un contexto es la oralidad y el otro la escritura.

La literatura, el género verbal más desarrollado y rico, sigue siendo para los estudiosos del discurso, un objeto de estudio privilegiado, y para Raúl Dorra también un alimento del alma.

“Soy escritor antes que nada”

Desde niño siempre se interesó por el estudio de la lengua y la poesía, de ahí nació su vocación de literato, para transmitir realidades afectivas individuales y sociales, así como para construir una imagen del mundo y de las relaciones humanas.

Las reuniones con amigos, donde la literatura era la protagonista de sentimientos y emociones entregadas, terminaron por marcar su vocación y finalmente se rindió ante ella. ¿O será que se internó en una bohemia de juventud, donde la música y la poesía se entrelazaban? “Tuve suerte de estudiar lo que me gusta y de que ahora me paguen por ello”, expresa con una sonrisa en el rostro.

Escribir no es una actividad simple, es combinar el sentimiento con la inteligencia. “Para mí es una necesidad personal, darle forma a las experiencias con palabras”, señala, por eso me reconozco como escritor antes que nada.

¿Qué desea transmitir al lector?

Sonará un poco egoísta y hasta soberbio, pero mi interés primordial es encontrar la manera de moldear mis experiencias en las hojas de papel, es decir, convertir mis emociones en palabras y hacerlo estéticamente, con trabajo y estilo, sin pensar en que eso me hará famoso o algo así. Si alguien entiende esa búsqueda se sentirá implicado en ella, hará su papel como lector. La literatura es un acto de fe, de ahí que el lenguaje sea también enigmático.

En el sur, Una especie de corpiño mental, De amor y melancolía, Noticias sobre la muerte de Gregorio Samsa y Lecturas del calígrafo son algunos de los títulos que conforman la obra de Raúl Dorra, donde el autor transforma a otros escritores en personajes para plasmar algo nuevo y verlos desde otra perspectiva.

De gustos antiguos

Una copa de vino y un libro son los compañeros de una tarde perfecta. Los poemas no pueden faltar, están siempre porque, como dicen, “la poesía no sirve para nada, pero no se puede vivir sin ella”. El tiempo libre no forma parte de su diccionario, porque disfruta todo lo que hace.

En cuestión de música, prefiere aquella de pocos instrumentos y voces, en lugar de grandes orquestas, sobre todo porque tiene un oído muy sensible que no tolera los excesos del sonido. Los silencios valen más que los sonidos, cuando se trata de encontrarse a uno mismo.

Soy una persona de gustos antiguos, asevera, a la par de indicar que la primera música para él es la palabra. Prefiere escuchar cómo hablan y entonan las personas. Conversaciones, su mejor parte del día.

Obtuvo la medalla Gabino Barreda por la UNAM, insignia otorgada a los alumnos destacados por su trayectoria y dedicación. En 2011 la Academia Mexicana de la Lengua lo nombró académico correspondiente por la Ciudad de Puebla, un reconocimiento por su interés en el lenguaje, escritura y literatura; además es miembro de la Academia Mexicana de Ciencias.

En la Máxima Casa de Estudios en Puebla fue profesor en el Colegio de Lingüística y Literatura Hispánica de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), en el Centro de Ciencias del Lenguaje, Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSyH) y actualmente en el Doctorado en Literatura Hispanoamericana de la FFyL.

Un hombre admirable, un caballero de los que casi no hay, por quien los años no pasan. De un humor y alegría sin igual. El doctor Raúl Dorra Zech valora la amistad y la visión social, porque “la riqueza está en el sabor que tienen las cosas. Ojalá la vida fuera para todos este saboreo”.

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