Festival Nrmal (sábado o cómo The Black Angels nos trituró la mente) [y nos derritió el cerebro]

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Arturo Uriza

Fotos de Luis Colchado

Malos Modales sonaba mientras hacíamos la fila. Una breve inspección al área y ya estábamos parados frente al escenario Azul/Rojo, que igual que el año pasado está pegado cual siamés bicolor, un movimiento inteligente que en la ocasión anterior demostró funcionar. Los integrantes de Boogarins fueron los primeros en dar el golpe al pecho, esa sensación de los graves adentro del tórax anuncian que el día pondrá a prueba los oídos y las piernas.

Boogarins - Foto: Luis Colchado

Boogarins – Foto: Luis Colchado

Los brasileños y su psicodelia darían paso a Metz, una de las bandas que más ganas tenía de ver. La energía de los canadienses incitó a la gente a armar el primer mosh pit del día y yo me sentía como si estuviera viendo una banda de Seattle de los noventa, con todo y que los Metz son más canadienses que la miel de maple, mientras tanto, en el público se escuchaban algunos gestos de energética aprobación y las camisas de cuadros se agitaban junto con las cabelleras de los incautos tempraneros.

Metz - Foto: Luis Colchado

Metz – Foto: Luis Colchado

Metz - Foto: Luis Colchado

Metz – Foto: Luis Colchado

Es importante administrar la energía en este tipo de actividades, así que después de una vuelta al escenario de Red Bull la mejor decisión sería tirarse en el pasto un rato mientras a lo lejos se escuchaba Kirin J Callinan, que sólo se anunciaba en la pantalla como Kirin.

Tengo que hacer un paréntesis, qué fuerte estaba el audio, y no es queja, agradezco infinitamente el cuidado que demostraron con este detalle, que tuvo un margen de error mínimo (por lo menos en todas las bandas que vi).

Regresando a lo de la banda, ese sí que era un combo extraño que no terminó de conectar en ningún momento conmigo, y es más me podría atrever a decir que con nadie. Incluso la descripción sonora era difícil de hacer en el momento en que alguien te preguntaba qué tocaban.

Más tarde, Kirin regresaría al escenario antes de Phantogram cubriendo el espacio de Machinedrum, quienes ya no se presentaron. En pocas palabras tengo que decir que no sólo no me gustaron, sino que el frontman me pareció insoportable.

Kirin J Kallinan - Foto: Luis Colchado

Kirin J Kallinan – Foto: Luis Colchado

Mientras estaba sentado en las gradas vi dos personas pasando a lado del escenario y me preguntaba en qué banda tocaban, uno de ellos con el cabello largo y delgado, -muestra de mejores épocas-, la otra era una chica que de igual forma no sabía en dónde encajaba. Eventualmente supe que era Peaking Lights, a quienes me tocó ver de robote gracias a que esperábamos a Chain & The Gang. Por cierto, Peaking Lights me encantó, tiene un equilibro muy fino entre la electrónica y el kraut.

Peaking Lights - Foto: Luis Colchado

Peaking Lights – Foto: Luis Colchado

Dos chicas de trajes plateados aparecieron en el escenario, una de un cabello plateado y cara angelical y la otra de cabello lacio y negro como la noche, con unos ojos que incendiarían una selva, eran la pandilla de Chain & The Gang. Después de una presentación modesta, Ian Svenonius apareció en el escenario y a la vieja usanza de los frontmans del rock and roll se presentó e hizo un despliegue de energía que aseguraba que sería de las mejores cosas del día. 

Chain & The Gang - Foto: Luis Colchado

Chain & The Gang – Foto: Luis Colchado

Platicábamos si era más cercano a John Cooper Clarke o a Jon Spencer, no importaba él ya tenía al público bajo su mano y el festival había valido la pena.

Tremendo, potente, divertido, era increíble ver la respuesta y lo bien que funciona una banda tan interesante como Chain & The Gang, que a varios niveles tiene particularidades, como su fuerte ideología política y su constante crítica al sistema la cual siempre va bien mezclada con el sonido, haciendo una intromisión natural en los receptores del escucha, probablemente haste de forma subliminal.

Una vuelta al otro escenario y pensaba lo mucho que me gustaría escuchar a Dorian & The New Riders en la comodidad de mi casa y no tanto ahí parado mientras las piernas ya me exigían un poco de descanso. De vuelta a las gradas Fatima & The Eglo Band me hizo recordar que el año pasado  había disfrutado muchísimo a Blood Orange, de quienes no esperaba nada y lo dieron todo. Después pensé en J-Lo, y esperaba que Fatima tocara Jenny From The Block, creo que eso me habría animado un poco más.

Black Angels - Foto: Luis Colchado

Black Angels – Foto: Luis Colchado

The Black Angels apareció puntual y rebanó cuellos a base de psicodélicas construcciones, poderosas explosiones y reverberantes voces. Uno no puede esperar menos de una banda que toma su nombre de una canción de la Velvet Underground y que suena como si viniera directamente de los setenta, como si hubiera nacido en la mente de Timothy Leary, como si hubiera sido instruida por los Sabbath, como si sus integrantes fueran los gurú perdidos de un desierto nocturno, como si estuvieran tocando en el ártico mientras adorna el cielo una aurora boreal. Son todas las imágenes, son los sonidos que ralentizan la realidad, que congelan el tiempo, fue perfecto.

Black Angels - Foto: Luis Colchado

Black Angels – Foto: Luis Colchado

Ya cansados esperábamos a Phantogram, quienes no tardaron en aparecer, comenzar, empezar, arrancar y yo esperaba que tocaran “Fall In Love” para ir por algo de tomar y sentarme. No sucedió, pero el dúo empezó bien. Sin embargo hay algo que, conforme avanza el show, cansa.

Lo discutí con los amigos que me acompañaban y habían varias buenas resoluciones. La chica que canta es increíblemente guapa y sostiene muy bien el show, pero se descompensa un poco con la naturaleza de las canciones, que si bien son dignos elementos pop, suelen llegar a sonar repetitivas y cansinas.

La voz es una fuerte tangente, que cruza los beats sincopados y las intermitentes guitarras, pero en cierto momento parece no terminar de explotar. Los sencillos de la banda son tremendos, eso sí.

Phantogram - Foto: Luis Colchado

Phantogram – Foto: Luis Colchado

“Fall In Love” y vámonos, hay que comer y descansar porque el domingo toca Swans y eso es a lo que se resume la vida.

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Arturo Uriza es el locutor de cabecera del Wild Brunch. Fetichista del vinilo, es también gran amante de los sándwiches y las muchachas. @ArturoUriza en Twitter.

Luis Colchado pone ruido en el programa todos los lunes. Pone discos pero se enoja si le dices que es DJ.

Programa radiofónico. De lunes a viernes de 10:30am a 12:00pm por 96.9 fm Radio BUAP. Va de música contra la lasitud.

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