No soy Charlie ni The Interview

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coran-merde-charlie-hebdo-karim-achoui-balles_xoptimizadax-1575x900No soy ni Charlie ni The Interview

 

Fan de Seth Rogen desde Donnie Darko, estaba en mi agenda ver The Interview en cuanto apareciera desde antes de que los ataques a Sony la convirtieran en un fenómeno mercadológico. Y cuando, después de las amenazas terroristas, los gringos levantaron las banderas de la libertad de expresión, con gusto me puse de su lado porque sí, al menos a los escritores y periodistas nos toca apoyar estas causas de cajón.

 

Pero pocas semanas después aparece un caso tristísimamente más grave y sin embargo muy parecido: los ataques terroristas a Charlie Hebdo en París, que dejan un saldo de casi 20 muertos en el transcurso de una semana. Ya que conozco la publicación y su contexto social por los años en que viví, sí, marginada también, en Francia, no quedaba más que ver la película y tratar de entender algo, lo que fuera, sobre lo que está pasando.

 

Y antes de seguir tengo que aclarar que nada, nada justifica la violencia que estas personas vivieron. Que estoy a favor de la libertad de escribir y dibujar y publicar y completamente conmovida y asustada ante el hecho de que seres humanos hayan perdido la vida por este motivo. Pero no, yo no soy Charlie.

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Charlie Hebdo fue en alguna época un periódico satírico de calidad, pero desde principios de los 90 había dejado de serlo. Y aunque atacaba a todas las religiones y partidos políticos por igual, en los últimos años si se especializó (literalmente sacaban números especiales) en ridiculizar el islam. Esto para subir sus ventas. Es cierto que estaban en su derecho de criticar, satirizar y señalar a una parte de la población que vive marginada en ese país. Sí, es el derecho de libertad de expresión y de prensa.

 

Lo grave de esta práctica no eran los dibujos sino que, efectivamente, vendían. Y vendían porque el francés promedio es xenófobo y racista por debajo del agua.

 

El ateísmo es ahora la forma de espiritualidad dominante, y utilizo esta palabra en el mismo sentido que cuando la Europa católica dominó América y África o la Roma pagana dominó el pueblo judío. Y digo ateísmo en lugar de laicismo ya que éste se ha convertido en una falacia.

 

Bajo el estandarte del laicismo, se prohibió hace años en Francia que las niñas llevaran burkas a las escuelas o que te colgaras una cruz al cuello para asistir a la universidad. Esto no es laicismo, es fobia de las religiones, es suprimir el derecho fundamental de creer en lo que a uno se le pegue la gana y profesarlo.

 

¿No es esto una violación al derecho de libre expresión y libre creencia de las ahora minorías? ¿No deberían tener el mismo derecho de portar un símbolo de su religión como cualquier prenda? ¿Cómo una parisina porta un bolso de última moda? “muchas de ellas no quieren portarlas” dicen los franceses y se van a dormir tranquilos de haber salvado a los inmigrantes del opio de su religión. Pero los están excluyendo.

 

Y como es el caso con cada religión, el ateo se siente también poseedor de la verdad y, claro, a menudo superior a los que “todavía creen”. La historia nos ha demostrado lo peligroso que es el complejo de superioridad como sociedades, razas o grupos. Y cualquiera que entienda dos gramos de psicología comprende que la opresión y el complejo de inferioridad que resulta de ella, suelen estallar violentamente en cuanto el oprimido tiene un poco de poder.

 

Muy claramente en The Interview es esto lo que pasa cuando Kim Jong-un grita que Estados Unidos cree que es ridículo y por eso les va a demostrar que no y bombardearlos. En la vida real, Al Qaeda tuvo la misma reacción ante los ataques de Charlie Hebdo y un grupo de norcoreanos ante la película.

 

El problema es que el religioso en Francia y el norcoreano en Estados Unidos no son percibidos solamente como retrógradas sino como “los malos del cuento”.  El “otro” no es, en el caso de The Interview y de Charlie Hebdo, simplemente motivo de burla, también hay que hacerle el favor de eliminarlo. Y quien no crea que Charlie Hebdo atacaba a nadie o jugaba con la idea de la muerte del otro debería echarle un vistazo a la portada de su número 1099 con su titular “Matanza en Egipto: el Corán es una mierda, no detiene las balas” y su caricatura de un musulmán acribillado.

 

En la película, la posición de la CIA es que “muchos norcoreanos están hartos de su líder, así que lo vamos a matar por ellos”. No es muy diferente al “de todos modos muchas mujeres árabes en el fondo no quieren portar la burka”.

 

Así que sí a la libertad de expresión, sí a las películas de Seth Rogen, sí a las sátiras y las caricaturas incluso si son amarillistas o desdeñosas. Pero no a que detrás de la noble máscara de la libertad de expresión se defienda más bien el derecho de ser racista, de percibir a quien es diferente como inferior o malvado, de considerar que la muerte de más de mil egipcios es motivo de burla pero la de 12 franceses, de guerra civil. No seamos hipócritas.

 

 

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