Lolito

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No necesitas ni siquiera leer la contraportada: el título ya promete. Pero por si esto no fuera suficiente, un sticker en la primera de forros cita nada menos que a Nick Cave: “El libro más divertido y brutal que he leído en años. Me ha vuelto loco”.

Dejando un momento de lado el debate de si Nick Cave ya estaba loco desde antes, efectivamente Lolito de Ben Brooks te atrapa desde las primeras páginas y, cual pedófilo a su presa, no te deja escapar tan fácilmente.

Etdgar es un adolescente de 15 años que vive en Ingaterra y bebe té con Nesquick de fresa. Si lo pensamos un momento, beber té con Nesquick es exactamente como tener esa edad: quieres hacer cosas de adulto, quieres seguir haciendo cosas de niño, quieres tener tu propio estilo, inventar algo nuevo.

Aunque desde el título estamos esperando que comiencen sus amoríos con una mujer -o un hombre- bastante mayor que él, el libro se toma su tiempo para retratar bien a este adolescente en la era de internet. Como un niño perdido en la época en la que descubres infidelidades por Facebook, te peleas por SMS y puedes hacerte pasar por cualquiera en un chat.

Esta historia se aparta de la casi homónima novela de Nabokov justamente en eso, en que está contada desde el punto de vista del más joven, aunque no deja de ser una perspectiva masculina. De hecho, resulta ligeramente frustrante no poder conocer a los demás personajes más que a través de sus interacciones con Etdgar, lo que deja hasta el final una gran interrogante sobre lo que en realidad sucedió.

Pero de eso se trata la adolescencia: de imaginar que el calvo del noticiero habla de tu decepción amorosa, porque no hay nada más importante en el mundo; de vestir un traje de panda con el abrigo de tu madre; de beber vino tinto aunque sepa horrible; de escribir cartas de amor incoherentes; de ser antipático; de probar los límites pero saber que papá y mamá van a pagar los platos rotos y defenderte de los paparazzi si al final las noticias sí acaban hablando de ti. De ser, a final de cuentas, el centro del universo.

De este modo, fondo y forma se unen armoniosamente en este libro de portada negra con florecitas que vemos en manos de todos. Ciertamente divertido, brutal y para volverse loco.

 

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