In memoriam: José Emilio Pacheco

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Era domingo 26 de Enero de 2014, el director del Centro Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” ante un tumulto de periodistas dio la pésima noticia: “Falleció José Emilio Pacheco”, no solo la nación entera, sino el mundo de habla hispana en su conjunto había perdido a uno de sus hijos prodigiosos en lo que a las letras se refiere. El más joven de los escritores del boom latinoamericano, autor, entre decenas de obras más, de “Las Batallas en el Desierto” , incomparable disertador y maestro de la lengua, defensor de la letra “ñ” cuando intentaron desaparecerla y del libro escrito en papel entre pastas de cartón, ese libro que huele a tinta y celulosa, que pesa, que se siente, que se guarda en un librero, que se vende en las colecciones de viejo, el libro objeto, el que gusta a los bibliófilos como él.

Emilio Pacheco es ejemplo, modelo a seguir; de carácter firme y con más apego a sus hojas, tintas y libros que a los medios de comunicación, esposo de nuestra querida periodista cultural Cristina Pacheco, José Emilio se desempeñó como traductor, ensayista, novelista y poeta. Era el sabio, el que guardaba su opinión hasta que ésta explotaba entre sus manos que casi cubriéndole el rostro dibujaban en el aire las ideas que brotaban a raudales.

Estudió derecho y letras en la UNAM, trabajó como jefe de redacción en diversos suplementos culturales, fue profesor en México, Estados Unidos, Inglaterra y Canadá, así mismo, trabajó como investigador en el Departamento de Estudios Históricos del INAH, el resultado de su investigación se tradujo al inglés, francés, alemán y ruso. Pero sin temor a equivocarnos podemos señalar que, la obra literaria, tanto poética como en la narrativa corta de José Emilio es el trabajo más notable que nuestro memorable pensador ha dejado como legado. “La sangre de la medusa y otros cuentos marginales”, “Los elementos de la noche”, “El viento distante y otros relatos”, “El reposo del fuego”, “ Morirás lejos”, “No me preguntes cómo pasa el tiempo”, “Antología del modernismo”, “El principio del placer”, “Irás y no volverás”, “Islas a la deriva”, “Tarde o temprano”, “Desde entonces”, “Las batallas en el desierto”, “Los trabajos del mar”, “Ciudad de la memoria”, “El silencio de la luna”, “La arena errante”, “Siglo pasado”, “En resumidas cuentas”, “Gota de lluvia y otros poemas para niños y jóvenes”, “La edad de las tinieblas”, “Como la lluvia”, “ Los días que no se nombran” y “Álbum de zoología”, constituyen la vasta obra del escritor oriundo de la Ciudad de México.

En una ocasión un periodista avisado se acercó al maestro Emilio Pacheco y le pregunto si se consideraba el mejor escritor de México, a lo que José Emilio respondió: “Ni siquiera el mejor de mi calle, porque en la esquina vive Juan Gelman”. Por desgracia, el 14 de Enero del pasado 2014 falleció Juan Gelman, la pérdida del entrañable amigo produjo en José Emilio la necesidad imperante de escribir sobre él, dedicó sus últimos desvelos a redactar un bellísimo texto para conmemorar a Gelman sin avistar que tan solo doce días después iría tras su búsqueda entre los misterios de la muerte después de recibir un fuerte golpe en la misma habitación de donde habían emanado las ideas y los cuentos y la poesía y la grandeza y la sobriedad literaria del crítico que retrató a México en letras que hoy perdurarán mientras se lean.

José Emilio Pacheco era miembro de El Colegio Nacional, como todos aquellos hombres y mujeres partícipes de esta distinción, José Emilio dictaba cátedras en la notable institución cultural y científica de nuestra nación, entre las más significativas del maestro en el colegio arropado tras la máxima “Libertad por el Saber” encontramos aquella dictada el 6 de Septiembre de 2013 acerca del cuento y la novela como formas de conocimiento, en aquella cátedra el maestro inició con una reflexión: “A mí me interesa mucho más saber qué piensan y qué creen, que imponer mis propios criterios” José Emilio fue, sin duda, un gran conversador a través las palabras plasmadas en su obra laureada con múltiples galardones entre los que destacamos: El premio Magda Donato en 1967, el Xavier Villaurrutia en 1973, el Premio Nacional de Lingüística y Literatura de México en  1992, el Premio Octavio Paz en 2003 y un año más tarde el Pablo Neruda, en 2005 fue reconocido también con el Premio García Lorca y en 2009 recibió el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y el Cervantes de Literatura. Hoy, queremos redondear la conmemoración otro aniversario luctuoso de nuestro admirado maestro parafraseando parte de las palabras que pronunció ante los reyes de España momentos antes de recibir el Premio Cervantes de Literatura: “La memoria inventa lo que evoca y la imaginación ilumina la densa cotidianidad”… ¡Sigamos iluminando nuestra cotidianidad y dudando juntos! Hasta la próxima.

eduardopinedav@ymail.com

Eduardo Pineda Biólogo por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Conduce el programa "La Duda Metódica" en su canal de YouTube: Eduardo Pineda. Divulgador de ciencia y huamanidades, ha colaborado en el CUPS y la DGB de la BUAP. Actualmente colabora con temas de filosofía y literatura los sábados por la noche en el programa "Veladas Literario Musicales" de la HR (1090 de AM) y en Lobo Radio (www.loboradio.mx) los viernes por la mañana. Conduce junto a Exal Muñoz el programa El Sendero de los Sauces en el 107.1 FM Vanguardia Radio en la Cd. de Huejotzingo, Puebla. Se desempeña también como responsable de Vinculación Internacional en la Secretaría de Vinculación de la Universidad Tecnológica de Huejotzingo e imparte cursos, talleres y conferencias acerca de ciencia y humanidades.

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