Himalayas by bicycle / Himalayas en bicicleta.

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Jagatsukh to Marhi 69 km. 10 Hours aprox.

Elevation 3,360 m (11,020 ft)

 

 

 

 

La noche anterior al inicio del viaje el guía nos alertó sobre los peligros de realizar un viaje en bicicleta al Himalaya. Leímos cuidadosamente un manual de alpinistas que nos proporcionó para detectar algún problema médico que pudiéramos tener mi compañero o yo; incluso nos ofreció medicamentos en caso de tener el mal de montaña.

Despertamos alrededor de las 7:30 am para el desayuno (bastante consistente debido al arduo viaje que estábamos a punto de emprender). A las 8:30 am partimos desde Jagatsukh rumbo a Marhi. Durante el primer tramo la subida es constante pero aproximadamente al kilómetro 17 nos encontramos al final de un puente que divide ambas comunidades y después llegamos a la falda de la montaña. La subida es en zig-zag porque no hay otra manera de ascender; las vueltas son muy cerradas, la distancia entre el nivel en el que estamos y el siguiente es de 3 a 5 metros de altura.

Hay que tener cuidado con el tráfico: en éstas fechas mucha gente sube a los Himalayas y los autos no respetan mucho a los ciclistas debido a que van a una velocidad constante y con muy poco espacio en la carretera. A cada vuelta tocan el claxon para que, en caso de venir otro vehículo, esté advertido y no ocurra algún percance.

A lo largo del camino hay pequeñas tienditas o puestos donde venden agua, refrescos, comida, equipo para esquiar o especias de Kashmir y otros lugares.

Mientras avanzamos la gente nos anima con varias frases en hindi, no las entendemos del todo pero al parecer son frases de ánimo ya que van acompañadas de un saludo con las manos y de expresiones faciales mostrando su apoyo.

El viento es tan fuerte que en ocasiones mueve un poco la bicicleta, es difícil respirar por la altura, el calor es intenso y el sol quema, la subida pesa a cada pedaleo; las alforjas están repletas de víveres, herramientas, refacciones y cosas necesarias que se vuelven más pesadas con cada kilómetro avanzado. Avanzando un poco después de la primera montaña, el cansancio mental empieza a hacer estragos: surge la idea de abandonar el viaje, de regresar y dejarlo todo. Comienzo a disminuir el ritmo del pedaleo y por un instante aparece en mi mente la opción de desistir, pero de repente todos los mensajes de aliento enviados por muchas personas llegan a mi mente y me permiten seguir adelante. El camino no es fácil, pero en el itinerario no está planeado darse por vencido. La mayor prueba en este tipo de viajes es la resistencia mental.

Llegamos casi a la cima y encontramos un congestionamiento vial que nos hace permanecer embotellados por casi dos horas. Todos quieren subir y bajar al mismo tiempo, los oficiales fungen como acomodadores de autos: unos la hacen de viene-viene, echándole aguas a los autos y camiones que dan la vuelta para retroceder.Mientras tanto, nosotros intentamos pasar a la orilla del camino al lado del desfiladero, por donde toda la gente pasa. Todos nos advierten que pasemos con mucho cuidado, la gente en los camiones nos toma del brazo y toma nuestras bicis mientras avanzamos para no caer al desfiladero.

Más adelante encontramos una pareja de ciclistas franceses que vienen en sentido opuesto al nuestro porque no es posible pasar, nos comentan que la carretera está cerrada debido a una avalancha y que las autoridades ya no nos dejan seguir por seguridad: así termina el viaje en bicicleta.

Yendo de Manali a Dharmshala avanzamos lentamente: un camión cayó al desfiladero, una ambulancia y tres autos están a la orilla del camino, en el agua se logran ver una llanta, un poco del equipaje colocado en el techo y una senda de lo que parece ser gasolina y aceite, nada más. En el camino hemos visto anuncios viales que advierten el peligro de transitar por estas carreteras. “Danger, go slow”, advierte la señalética. Es ahora cuando cobran sentido las advertencias.

Gracias a toda la banda que envío sus buenas vibras para lograr llegar a la cima.

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