Buscan en la BUAP el origen del universo

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Científicos mexicanos realizarán estudios sobre ciencia básica, en el área de física de colisiones de iones pesados

 

Como una continuación del proyecto iniciado en 2008, investigadores de la BUAP y de otras instituciones del país desarrollarán el proyecto “Estudios sobre colisiones hadrones-iones pesados y detección de astro-partículas en el experimento ALICE del Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés), del Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN, por sus siglas en francés)”. Se trata de abrir brechas en la astrofísica de partículas y otros tópicos especializados del área que ayuden a determinar el origen del Universo.

En esta nueva etapa se dará mantenimiento al detector ACORDE, así como a un nuevo subsistema a cargo del grupo mexicano: el ADD (ALICE Diffractive Detector), el cual proveerá señales de disparo que permitan estudiar fenómenos difractivos en este experimento. Este nuevo detector, que funcionará a mediados de 2015, formará parte de la etapa RUN 2 del LHC, donde la máquina correrá al doble de la energía que en la primera etapa.

Por su relevancia científica, en fechas recientes el proyecto “Estudios sobre colisiones hadrones-iones pesados y detección de astro-partículas en el experimento ALICE-LHC del CERN” obtuvo 2 millones 968 mil 869 pesos, por medio de la convocatoria de Investigación Científica Básica, del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Además de investigadores de la BUAP, participan de la UNAM, el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) del IPN y la Universidad Autónoma de Sinaloa. Arturo Fernández Téllez, de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas (FCFM) de la BUAP y responsable científico del grupo, subrayó que se trata de indagar y contribuir en el fortalecimiento de la ciencia básica, en especial del área de física de colisiones de iones pesados.

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Del Big Bang al desarrollo de astro-partícuas, física difractiva y de colisiones periféricas

Conocer el origen del Universo después del Big Bang es un estudio de importancia para la ciencia y la vida misma, mismo que conlleva al desarrollo de nuevas tecnologías. Un claro ejemplo está en saber la composición de la materia, para producir partículas con determinadas características.

“El objetivo físico general del experimento ALICE es conocer las propiedades de un estado de la materia llamado plasma de quarks y gluones, partículas elementales que forman el núcleo del átomo. Este estado se produce en el CERN artificialmente con colisiones en el LHC, las cuales se analizan”, explicó.

Fernández Téllez, nivel III del Sistema Nacional de Investigadores, informó que el proyecto es la continuación del trabajo desarrollado en 2008, el cual se centró en la construcción e instalación del detector ACORDE, uno de los 18 subsistemas del experimento ALICE del LHC.

Durante 48 meses “se contribuirá a la física del experimento ALICE, al desarrollo de la producción científica en las áreas de astro-partículas, física difractiva y de colisiones periféricas en el experimento ALICE; a la par de producir nuevos instrumentos tecnológicos”, indicó.

Además del mantenimiento de los detectores mencionados, los fondos también se ocuparán en la actualización y desarrollo de prototipos sobre sistemas electrónicos, adquisición de datos y sistemas de monitoreo, realización de estancias de investigación en el CERN, participación en conferencias nacionales e internacionales, y la incorporación de jóvenes investigadores para estancias posdoctorales con este grupo de trabajo.

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