La revolución científica actual

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La historia de la ciencia puede entenderse como la historia de las revoluciones científicas, es decir épocas de crisis en las que los enigmas (preguntas imposiblemente resueltas por los paradigmas científicos) obligan a la comunidad científica a reestructurar su forma de proceder ante la realidad cuestionada. Sin embargo, la “caída” en un proceso de crisis también tiene sus bemoles, no debemos olvidar que los científicos forman colectivos humanos, es decir sociedades científicas que, por el solo hecho de ser humanos, no se eximen de la soberbia, ambición, envidia, interés personal y económico, deseo de fama y autoridad. Así, podemos observar a lo largo  del tiempo que las sociedades científicas han intentado preservar sus posturas, líneas de investigación y soporte de resultados, muchas veces yendo aún más lejos de lo que el paradigma desquebrajado les permite. A pesar de este “aguante” de las sociedades científicas por mantener sus formas tradicionales de pensar, la revolución científica llega, a veces más tarde o más temprano, pero llega.

Quizá la revolución científica de mayor peso histórico fue, precisamente, aquellas que devino en el surgimiento de la ciencia moderna, dicho sea de paso, para algunos (me incluyo), es difícil pensar que el surgimiento de la ciencia fuese de suyo una revolución científica pues ¿cómo puede revolucionar algo que aún no surge? Pensaría en cambio, en ese terreno, en una revolución del pensamiento humano. Sea como sea, los trabajos del siglo XVII principalmente de Newton, Descartes y Bacon sin duda marcaron el futuro de la forma en que el ser humano se conduciría al preguntarse por la realidad. Con el afán de ser sintético, puedo enumerar al menos 3 rasgos que, a mi entender definen la estructura de la revolución del pensamiento humano del XVII que derivó en la ciencia tal y como la conocemos hoy:

  1. La matematización de la realidad a través de las concepciones de Newton
  2. La separación del hombre de la naturaleza y Dios a través de la filosofía de Descartes
  3. El dominio de la naturaleza y la desacralización de la misma a través de la filosofía de Bacon

Posterior al siglo XVII otras revoluciones científicas permitieron el surgimiento de la química y la biología, que derivaban de la práctica científica de la física del XVII,  incluso, dentro de cada una de estas áreas de la ciencia varias revoluciones se han gestado, pensemos por ejemplo en la necesidad de la física cuántica ante la insuficiencia de la mecánica clásica para explicar fenómenos subatómicos o pensemos en la biología molecular que derivo de la propuesta del modelo físico-químico de la molécula de ADN de James Watson y Francis Crick.

Recorrer a través de la memoria los vaivenes de la ciencia nos revela por una parte que, las preguntas propias de la práctica científica están inmersas en una sociedad donde todos los factores juegan: la economía, la religión, la cultura popular, la lengua, etc. Así, podemos entender que las revoluciones y vaivenes científicos están íntimamente ligados a los vaivenes culturales. Por otra parte, este recorrido nos lleva inevitablemente a la pregunta ¿cuál ha sido la revolución científica más reciente?

Para responder esta pregunta debemos mirar al siglo XX. La física de la primera mitad del XX aún se basaba primordialmente en la mecánica newtoniana, las tres famosas leyes y la gravitación universal eran el pan nuestro de cada día, sin embargo, el desarrollo tecnológico permitió adentrase cada vez con mayor detalle en la estructura interna de la materia derivando en la exposición de fenómenos donde la física clásica poco o nada tenía que hacer; por su parte, la exploración del espacio que iniciaba una carrera más que científica o tecnológica, militar, ponía en entre dicho la validez de Newton en fenómenos cercanos a la velocidad de la luz.

El pensamiento lineal sobre la naturaleza comenzaba a tambalear. Otras áreas como la biología no se han visto exentas, el pensamiento no lineal en los procesos biológicos pone en entredicho las teorías de Charles Darwin, al parecer, no hay una evolución ni direccional, ni gradual, ni lineal. El estudio de redes neuronales, sociedades complejas de animales que se creían simples como los insectos, el comportamiento de una virus epidémico, el origen y expansión del universo, la conducta social, las decisiones macroeconómicas y hasta un simple juego de niños como el “piedra, papel o tijeras”, han demostrado que la realidad está mucho más allá de la linealidad de Sir. Isaac Newton.

“La realidad no es predecible, es caótica y compleja”, revela el Dr. Walter Ritter del Centro de Ciencias de la Atmósfera del Instituto de Geofísica de la UNAM”

La ciencia de la complejidad, pensamiento unificador entre “las ciencias”, versa sus dichos sobre la aseveración de que la ciencia debe ser una pues una es la realidad. La hemos fragmentado ante la terquedad de analizarla por partes; el estudio de los sistemas complejos nos revela que hemos errado. Estudiar no solo las partes de un sistema sino al sistema en sí, permite a la mente humana aproximarse con mayor certeza a la physis, a esa naturaleza que no se había desquebrajado en el medio evo y que rompimos en miles de trozos para estudiar, según nosotros, con “mayor detalle”. La ciencia de la complejidad intenta entender la naturaleza como una sola, dinámica, no estática, en constante interacción, no aislada, conectada en red, no lineal.

En la actualidad, la ciencia de la complejidad parece ser la más reciente revolución científica, incluso, nuestro México del tercer mundo ha entrado en el estudio de la naturaleza mediante el pensamiento complejo, en la UNAM, científicos como los hermanos Miramontes, Natalia Mantilla, Germinal Cocho y muchos más se han adentrado en este estudio. La recién creada Universidad Autónoma de la Ciudad de México, ofrece el posgrado en Ciencia de la Complejidad, donde físicos, químicos, matemáticos, biólogos y hasta médicos están dispuestos a cambiar el paradigma de la linealidad y la fragmentación de la physis por el estudio de las interacciones en la naturaleza.

Nuestra Benemérita Universidad Autónoma de Puebla no se queda atrás, en el Instituto de Física “Luis Rivera Terrazas” investigadores como el Dr. José Luis Carrillo estudian las propiedades mesoscópicas complejas de la materia con fines tecnológicos, en la Facultad de Ciencias Físico-Matemáticas, el Dr. Fernando Rojas aplica sus conocimientos al estudio de sistemas complejos en la biología. Cada vez la tarea de estudiar sistemas complejos va dejando de ser una actividad aislada y casi personal, como me lo revelaría el Dr. Rojas hace unos meses.

Así que, la invitación queda abierta, a interesarse primero en el estudio de la complejidad a partir de entender que el todo es mucho más que la simple suma de sus partes y acudir, por un momento, a la historia y la historiografía de la ciencia para esclarecer por qué hoy pensamos así, como pensamos. Hasta la próxima y ¡Sigamos dudando juntos!

Eduardo Pineda

Eduardo Pineda Biólogo por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Conduce el programa "La Duda Metódica" en su canal de YouTube: Eduardo Pineda. Divulgador de ciencia y huamanidades, ha colaborado en el CUPS y la DGB de la BUAP. Actualmente colabora con temas de filosofía y literatura los sábados por la noche en el programa "Veladas Literario Musicales" de la HR (1090 de AM) y en Lobo Radio (www.loboradio.mx) los viernes por la mañana. Conduce junto a Exal Muñoz el programa El Sendero de los Sauces en el 107.1 FM Vanguardia Radio en la Cd. de Huejotzingo, Puebla. Se desempeña también como responsable de Vinculación Internacional en la Secretaría de Vinculación de la Universidad Tecnológica de Huejotzingo e imparte cursos, talleres y conferencias acerca de ciencia y humanidades.

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