La mesa del tiempo, Eduardo Langagne

Compartir

 

“Entre la multitud
puedes reconocerme, amor:
yo soy el que va cantando”

eduardo-langagneEl tiempo es una de las grandes dudas de la humanidad, cómo medir los instantes de lo que amamos ¿dura lo mismo un beso que el sufrimiento previo a una inyección? Lo cierto es que nunca entenderemos realmente la manera en que pasa el tiempo, podemos ver a las manecillas del reloj moverse siempre hacía el mismo lado pero eso en realidad no nos dice mucho, el tiempo que realmente contamos no es ese, lo que medimos del tiempo es lo que para nosotros tiene un significado, es por eso que esta idea tan complicada del tiempo no pasa desapercibida para la literatura, hay muchos ejemplos de poemas y libros que tratan del reloj y sus desventuras, y quizás uno de los mejores y más novedosos es: La mesa del tiempo, último libro del poeta Eduardo Langagne.

En la mesa del tiempo, Langagne utiliza uno de los muebles más comunes de nuestra vida como punto de partida para genera una obra poética muy bella, el libro recibe su nombre pues está dividido en tres partes, cada una según la mesa a la que pertenecen los poemas (Mesa compartida, Mesa del solo y Mesa del escribano). La mesa es uno de los lugares claves de nuestras vidas, ahí tomamos grandes decisiones, encontramos personas, descubrimos el mundo, comemos, amamos, lloramos y hasta trabajamos, la mesa es un lugar del que no podemos despegarnos, un sitio de la casa sin el cual no podríamos llamarla hogar, es por eso que resulta un objeto poético en sí mismo, pero uno que pasa desapercibido ante nuestra vista hasta que algo, un libro o un poema hacen que redescubramos su importancia.

La mesa del tiempo fue publicada este año por el fomento editorial de nuestra universidad dentro de la colección La abeja de Perséfone, es una gran propuesta poética para reencontranos con los instantes de nuestra vida, pensar el tiempo de otro modo y descubrir que la mesa no es sólo el lugar donde se pone la comida.

Be first to comment