Desafíos y Responsabilidad Social

Compartir

IMAGEN UNO PARA EL BLOG

La obra bibliográfica “Universidad Pública, Desafíos y Responsabilidad Social”, que reúne el trabajo del coloquio con el mismo nombre celebrado el año pasado en el Salón Paraninfo del Edificio Carolino Se presentó el miércoles 19 de noviembre en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Químicas ante estudiantes y docentes de ésta y otras unidades académicas entablando un diálogo referente al trabajo y juicio crítico sobre el devenir histórico de la BUAP que nos permite entender el presente que vive la universidad cada vez más vinculada en la sociedad a la que se debe y vislumbrar un futuro que, dadas las circunstancias del mundo nihilista, capitalista y neoliberal, es incierto si los académicos, estudiantes y administrativos no fijamos una postura inquebrantable frente a los embates de la cultura de la ignorancia y la indiferencia que priva de forma preocupante sobre el modo de vida de los jóvenes, principalmente.

Por eso, trasciende la importancia y la urgencia, por eso la lectura, análisis y práctica del contenido de la obra que ahora se presenta, debe ser inmediato, cuanto antes, mejor. Pero sin pensadores no hay reflexión y sin reflexión no hay crítica que valga; por ello, como universitario, agradezco a los ponentes de aquel Coloquio Universidad Pública cuyas palabras están hoy, gracias a la coordinación del Mtro. Daniel Alcántara, en esta obra.

Una revolución cultural académica se vislumbra en las primeras páginas, propongo someter a revisión cada palabra de ese título que provoca la distención de los párpados para releer con detenimiento: revolución, cultural, académica.

Revolución nos conduce a ya no pensar en un caminar pausado, a no bajar las velas de la barca que lleva viento en popa, a obedecer el aumento en la frecuencia cardiaca cuando el coraje implícito en el anhelo de una sociedad laica, humanista y científica inunda nuestras mentes y se materializa en nuestra vida universitaria. Si en biología la evolución implica un cambio, en este libro revolución implica una continuación y renovación, pero acelerada.

Cultural es un término totalitario, la cultura va más allá de la educación pues educar es transmitir la cultura de un pueblo de forma transgeneracional e intergeneracional. Por ello celebro (cito al maestro Alcántara) “la obligación que asume la Universidad de enseñar ciencia, reproducir cultura, enseñar la vida, cultivar la inteligencia, producir pensamientos nuevos y crear” (fin de la cita) Así, la BUAP es y seguirá siendo manantial de ideas que se traducen en la construcción de una sociedad laica, democrática y libre, por coadyuvar en la solución de los pesares de la nación.

Educar, es un acto de libertad, un proceso de auto aprendizaje constante, educar es al fin y al cabo dar un universo de posibilidades siempre y cuando dicha educación no sea dogmática ni esté permeada por la necesidad de los poderes fácticos de contar con obreros que hagan y no piensen. Por eso, enseñar la vida es permitir el auto descubrimiento como seres humanos y actuar en consecuencia, educar es permitir “Pensar Bien, Para Vivir Mejor”, es bueno que bajo ese lema, caminemos.

Libertad, democracia, innovación, generación de ideas, responsabilidad social, compromiso, reflexión, pensamiento, rebeldía, crítica y práctica de la vida universitaria, se elevan como lábaros sobre las astas de la sociedad que pide a gritos un alto, un freno, un momento para volver a respirar y un dialogo que proporcione respuestas.

Gracias a la educación y al trabajo al interior de la universidad pública y autónoma, la universidad academia, hemos ido dejando de lado el país de los “nadie”, levantamos la mano y proclamamos que aquí estamos y que no nos vamos a ir, que pensamos y que estamos dispuestos a elegir nuestro futuro y trabajar por él. A un pueblo educado no le impondrán ni el cómo ni el por qué ha de vivir, pero un pueblo ajeno al arte, la ciencia y la filosofía, es un pueblo condenado a sufrir la peor tiranía, masacres, abusos, pobreza, explotación del hombre por el hombre, hambre, miseria y desolación.

La universidad es un logro de la humanidad, deviene el nombre de universitas es decir universal. La universidad es la reunión de las ideas y la compilación de lo mejor de las sociedades. Antes de Padua, Salerno o Toulouse el conocimiento y la posibilidad de cuestionarlo correspondía tan solo a un puñado de personas, era como islas dispersas en el océano, ya en la universidad medieval el conocimiento se agrupaba pero le pertenecía solo al clero, ahí, en la Europa bajo el dominio absoluto de los Papas el conocimiento se asemejaba más a una península de complicado acceso. Pero en la universidad renacentista y en los modelos de universidad que de ahí derivaron, el conocimiento se continentalizó (dicho dentro de esta alegoría geográfica), se puso al alcance de los pueblos. Me permito insistir, ese alcance tocaba y toca aún el nivel de posibilidad, no de hecho concretado. Entonces, la universidad es la generación continua de posibilidades.

En el texto que nos atañe, los desafíos y la responsabilidad social sobre la universidad pública se manifiestan por obra de la tinta de académicos de nuestra querida universidad autónoma, así, la conciencia compartida, la función social de la educación, el horizonte demográfico de nuestra patria, el contexto del mundo global capitalista, el presente frente al futuro de la BUAP, el dilema entre academia o burocracia, las asignaturas impostergables, la universidad moderna, democrática y comprometida, el camino a la reconstrucción, la vinculación universidad-empresa, los saberes y la sociedad, la educación con respuestas y la pregunta que toca todas las esferas ¿De qué es responsable la universidad pública? Hacen de esta lectura un imprescindible en la biblioteca personal de todo universitario.

Desde la mesa en que me fue permitido compartir  con académicos que admiro, estimo y respeto agradecí al Mtro. Isaac Herrera reconociendo su trabajo y esfuerzos para que la ciencia no se divorcie del humanismo y ahora les dejo un pensamiento de Paulo Freire: “Al fin y al cabo, es preciso dejar bien claro que, la imaginación no es ejercicio de la gente desconectada de la realidad, que vive en el aire; por el contrario, al imaginar alguna cosa, lo hacemos condicionados precisamente por la falta de lo concreto. Cuando un niño imagina una escuela alegre y libre es porque la suya le niega libertad y alegría” Pensemos en este momento, con el afán de no detenernos y seguir avantes ¿Qué imaginamos nosotros aún?

Eduardo Pineda Biólogo por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Conduce el programa "La Duda Metódica" en su canal de YouTube: Eduardo Pineda. Divulgador de ciencia y huamanidades, ha colaborado en el CUPS y la DGB de la BUAP. Actualmente colabora con temas de filosofía y literatura los sábados por la noche en el programa "Veladas Literario Musicales" de la HR (1090 de AM) y en Lobo Radio (www.loboradio.mx) los viernes por la mañana. Conduce junto a Exal Muñoz el programa El Sendero de los Sauces en el 107.1 FM Vanguardia Radio en la Cd. de Huejotzingo, Puebla. Se desempeña también como responsable de Vinculación Internacional en la Secretaría de Vinculación de la Universidad Tecnológica de Huejotzingo e imparte cursos, talleres y conferencias acerca de ciencia y humanidades.

Be first to comment