Daniel Limón, una vida dedicada a investigar nuevos fármacos para tratar el Parkinson y el Alzheimer

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Su curiosidad desde muy pequeño por conocer los mecanismos de acción de los medicamentos y por entender cómo es que pueden curar las enfermedades, lo llevó a dedicarse a la farmacología.

 

Con 29 años de trabajo como académico de la Facultad de Ciencias Químicas, el Doctor Daniel Limón Pérez de León dedica su trabajo científico a estudiar nuevas alternativas farmacológicas para tratar enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer.

Su labor destaca también por contribuir con nuevos conocimientos para entender qué es lo que pasa a nivel oxidativo y de daño celular en padecimientos como el Parkinson y por haber determinado que el proceso inflamatorio, presente en la enfermedad de Alzheimer, genera aún más daños y que una fracción de la proteína beta mieloide es la detonante de las afectaciones.

Aquella curiosidad que a los ochos años le hacía preguntarse cómo es que las medicinas pueden sanar la fiebre, la diarrea o el vómito, décadas después lo llevaría a estudiar la licenciatura en Químico Farmacobiólogo, a continuar la maestría en Farmacología Conductual y a concluir el Doctorado en Ciencias en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Esa curiosidad es la que desde hace 29 años, mantiene su interés por investigar nuevas opciones farmacológicas para tratar padecimientos causantes de graves daños neurodegenerativos en los seres humanos, con resultados prometedores.

Otra de las aportaciones del Doctor Daniel Limón, quien fundó el Laboratorio de Neurofarmacología es su preocupación por promover el del pensamiento científico de los alumnos y por formar recursos humanos de elevada calidad en los niveles de licenciatura, maestría y doctorado, con poco más de 120 estudiantes graduados.

“Es satisfactorio el trabajo, algunos de mis alumnos de doctorado se han convertido en destacados investigadores, algunos de ellos, trabajan en centros de investigación en Texas o Pittsburgh. Otra brillante alumna, Liliana Mendieta, se encuentra realizando su segundo posdoctorado en el Instituto Cajal de España, que es un centro de investigación en Neurobiología, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)”.

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Su formación

Dueño de una memora inequívoca, el Doctor Daniel Limón recuerda la fecha de su graduación como Químico Farmacologiólogo, de la entonces Universidad Autónoma de Puebla: “Me gradué el 1 de julio de 1985; terminé la carrera en 1983 con mucho orgullo y fui alumno de grandes maestras como la Doctora Beatriz Eugenia Baca, decano del Instituto de Ciencias (ICUAP) y de la Maestra Irma Herrera, de quien fui su primer alumno”.

De su niñez, evoca los juegos con sus cuatro hermanos, las excursiones al Cerro de San Juan (hoy la colonia La paz) y las visitas a comunidades rurales, debido al trabajo como litigante de su madre, en donde era habitual el uso de plantas medicinales para curar los padecimientos, lo cual acrecentó su curiosidad por conocer los compuestos químicos de las hierbas y sus efectos curativos sobre el organismo humano.

“Me llamaba la atención el uso de las plantas para mejorar la salud; claro que no toda la planta tiene principios activos, hay una parte, una sustancia que da el efecto y eso es lo que se busca, qué parte de la planta, qué extracto surte el efecto, y eso hay que buscarlo, hay que investigarlo. Nuestra medicina tradicional se basa en el uso de plantas con fines terapéuticos y mucho se ha investigado, pero aún falta mucho más, esa es nuestra labor”, enfatiza.

Fue en la preparatoria nocturna cuando su convicción por dedicarse al estudio de los fármacos se consolidó: “En la preparatoria Benito Juárez me llamaban la atención la biología y la química, y la relación entre la biología y la química es la farmacología, por eso decidí estudiar Químico Farmacobiólogo.

A sus padres debe el interés por el estudio y la formación universitaria: “En casa siempre hubo un ambiente universitario; mi madre fue profesora 30 años en esta Universidad; siempre nos inculcó el estudio, ella era abogada. También había ambiente médico, por mi padre; mis hermanos son médicos. En la casa se discutía sobre temas políticos y de medicina”, rememora.

Parkinson, Alzheimer y canabinoides

Limón Pérez de León ha dedicado su trabajo científico, tras 19 años de haber fundado el Laboratorio de Neurofarmacología, a estudiar nuevas alternativas farmacológicas para tratar enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson y el Alzheimer, y a investigar  los usos clínicos de los canabinoides en las enfermedades neurodegerativas.

En cuanto al Parkinson, su aporte se refleja en nuevos conocimientos para entender qué es lo que pasa a nivel oxidativo y de daño celular en este padecimiento y de experimentar con nuevos fármacos antioxidantes para disminuir los daños motores.

“El Parkinson genera un ambiente oxidativo en el cerebro por la escasez de dopamina, por lo tanto, se requieren sustancias antioxidantes que ayuden a detener la muerte neuronal y que activen los sistemas de protección naturales del cerebro. Hemos estudiando durante siete años una sustancia conocida como la cadena pesada de la toxina tetánica, cuyo suministro contribuye a frenar el daño motor característico en este padecimiento, ello con el apoyo de científicos como el Doctor José Aguilera Ávila, del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Barcelona”, precisa.

En la línea del Alzheimer, sus investigaciones han determinado que el proceso inflamatorio, presente en la enfermedad de Alzheimer, genera aún más daños y que una fracción de la proteína beta mieloide es la detonante de las afectaciones.

En cuanto a los canabinoides, los estudios dirigidos por Limón Pérez de León, pretenden determinar su viabilidad como antioxidantes para tratar Parkinson, así como hallar los nuevos sitios de acción de los canabinoides en el cerebro. Ésta última, al ser una línea novedosa de investigación será presentada en el Congreso Internacional de Neurociencias, que se realizará en Washington este mismo mes de noviembre.

Es conductora del programa Ciencia a tiempo, el cual pretende ser un espacio radiofónico accesible y ameno que informa a la sociedad sobre los proyectos científicos de la BUAP y otras instituciones de educación superior. Hace énfasis en la importancia de la ciencia y la tecnología en el desarrollo económico, político, social y medioambiental de Puebla y la región. Ciencia a tiempo se transmite los jueves a las 14:00 horas.

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