ESTE 23 DE OCTUBRE HABRÁ ECLIPSE PARCIAL DE SOL

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 Este miércoles hubo “Luna de sangre” en Puebla, fenómeno producido por la luz que deja el paso de la Tierra entre su satélite natural y el Sol, así como la cantidad de polvo suspendida en la atmósfera, explicó académico de la BUAP
 

Este 23 de octubre podrá ser perceptible un eclipse parcial de Sol en el país, el cual en otras regiones del mundo se apreciará como eclipse total, informó Rogelio Cruz Reyes, académico de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP.

 Explicó que estos fenómenos ocurren por la alineación de la Tierra, la Luna y el Sol, lo cual también determina la frecuencia de los eclipses lunares que suceden cada once años en ciclos llamados saros, como el de la madrugada de este miércoles.

 Se trató del segundo eclipse total de Luna de 2014, fenómeno producido cuando la Tierra se interpone en el camino de la luz solar hacia el satélite. Durante su transcurso el cuerpo celeste adquirió un tono rojizo, debido a una luz roja y anaranjada que recoge la atmósfera, efecto denominado “luna de sangre”.

 El color, está en función de la luz que deja el paso de la Tierra entre el Sol y la Luna. Cuando es un eclipse penumbral, el satélite natural se pone gris; al ser umbral, se vuelve rojo, dependiendo de la cantidad de polvo suspendido en la atmósfera terrestre. El tono rojizo tiene que ver con la absorción de ciertos colores de la luz solar en la atmósfera de la Tierra. Entonces absorbe todos los colores como azul, amarillo, violeta y deja pasar el rojo, ese es el color que llega a la Luna y se refleja a nuestro planeta”.

Este fenómeno se pudo observar en gran parte de la República Mexicana. Para el caso de Puebla empezó a las 4:15 horas, la fase de totalidad se desarrolló de 5:25 a 5:55 y finalizó a las 6:24 de la mañana.

Cruz Reyes comentó que los eclipses de Luna son más frecuentes que los de Sol, ya que tienen una periodicidad de 15 a 18 meses. Lo anterior se debe a la inclinación de la órbita lunar respecto del plano que forma el Sol y la Tierra, también llamando plano eclíptico, por lo que el satélite natural tiene una inclinación de entre cinco y seis grados.

 

 

 

 

 

 

 

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