Jack White: tras las raíces de la música

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Cada determinado tiempo en la escena musical se alza una figura de entre todas las demás, se habla a veces de “la voz de una generación” o de “El grupo (o artista) más representativo de su momento” pero ¿qué pasa cuando una generación se rehúsa a tener una voz, cuando no quieren ser representados? Sin duda vivimos en tiempos inciertos, avanzamos más de lo que podemos comprender y cada vez nos importan menos los por qués y los cómos de lo que nos rodea. Es precisamente en esta atmósfera –en Detroit, realmente- donde surge una figura mítica que, bajo el mismo espíritu de su generación, no busca ser la voz de nadie, sino encontrar su propio sonido.

Es innegable la influencia que Jack White ha tenido en la música rock desde hace más de 10 años (en los cuáles no hemos dejado de tararear incansablemente el riff de Seven Nation Army). Pero aquel muchacho pálido vestido de rojo y blanco que tocaba una guitarra furiosa sobre un backbeat tocado por su gemela rojiblanca Meg White (su exesposa en la vida real), ha cambiado mucho. White, ahora un empresario de la industria discográfica, productor y artista solista, ha pasado por un complejo proceso de evolución, sin embargo algo sigue siendo constante en él; su búsqueda por un sonido propio, una expresión honesta de su ser.

El buen Jack, quien después de disolver The White Stripes formó The Raconteurs y The Dead Weather, está ahora mismo haciendo dos luchas; la primera es impulsar la conservación del disco de vinilo como medio de escucha musical a través de su disquera, Third Man Records ubicada en Nashville, Tennessee, que se dedica a sacar álbumes y sencillos en vinil tanto de White como de otros artistas. Su segunda lucha (y en la cuál podemos decir que le va muy bien) es la de promocionar su segundo álbum como solista, Lazaretto, el cuál se estrenó en Estados Unidos en el puesto uno del Billboard 200, y cuya campaña promocional lo traerá por primera vez a nuestra ciudad este 13 de Octubre.

Sin embargo, y a pesar de su éxito, White es un perfeccionista y está lejos de sentirse satisfecho. Para él, su exploración musical es una búsqueda de la verdad, y se esmera en ser lo más honesto posible en todo aquello que produce. Basta con ver una de sus actuaciones en vivo para darse cuenta de que todo lo que canta, toca y gesticula pasa a través de él, cómo siente cada nota y cada palabra en su cuerpo, y que, como si fuera un obrero en una de las tantas plantas de su ciudad natal, cada gota que suda en el escenario se la ha ganado con trabajo duro.

White podrá no ser la voz de su generación, ni el artista más emblemático de su tiempo, pero definitivamente es aquel luchando por devolverle esa voz primordial a la música. Jack White es el hombre más trabajador en la escena del rock en este momento y esperamos que siga así por mucho tiempo.

Estudiante de Lingüística y Literatura, Cinéfilo de Sillón, Amante de la Música y de una Buena Historia.

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