Cuatro discos que se escucharon en julio en Traslúcido

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Traslucido

White Reaper – White Reaper

Batería, bajo y guitarra, tres instrumentos básicos que hacen punk desde la medida más normal y sencilla en Kentucky, los responsables son White Reaper, quienes aparecieron con su material homónimo infestado de exuberancia juvenil.

Tony Esposito lidera esta banda integrada por los hermanos Nick y Sam Wilkerson. La aglomeración de ruido que generan es la justa para darle pie a la presentación de una banda joven que este año carga seis agradecidas piezas.

World Peace Is None Of Your Business – Morrissey
Un mensaje directamente político y sarcástico es con lo que Morrissey regresa a un siglo donde casi todo lo que escribió años atrás ya se leyó, escuchó e interpretó, pero las 16 canciones con las que cuenta su más reciente material, World Peace Is None Of Your Business, nos muestran las memorias de un músico que parece haberse reinventado entre su propia protesta lírica y duramente instrumental.

Joe Chicarelli es quien en gran medida trabajó para la producción de este disco que sigue manteniéndose potente y limpio con guitarras flamencas. Además en cada canción este músico nos lleva una y otra vez a dar la vuelta por su melancolía.

Jungle – Jungle

Este año Jungle será, sin duda, una de las mejores bandas nuevas y las respuestas están en cada una de las piezas con las que cuenta su álbum debut.

Josh Lloyd y Tom Mcfarland son los dos músicos británicos que han logrado mezclas adictivas para hacer un disco muy digerible con una calidad que se nota en cada presentación. Además el juego audiovisual es primordial en su trabajo, al igual que las voces y percusiones que pueden incorporarse al soul y funk.

High Life – Brian Eno & Karl Hyde

Brian Eno le ha dado a Warp Records un sexto disco y su título simplemente no puede empatar mejor con todo lo que se escucha dentro de él: High Life.

En esta ocasión Eno se une con Karl Hyde para hacer el segundo material en colaboración de este año, el cual se rellena de funk y música negra sin mucha lírica. Todo el colorido de High Life está bordado entre consolas y guitarras melodiosas.

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